martes, 7 de octubre de 2014

"La hija de un lobo estepario"



Mi padre era un lobo que un día decidió separarse de su manada. Se fue a la estepa... y así es como un hombre joven, guapo, rubio con los ojos azules y soñador emprendió el camino de sus sueños y llegó a Madrid, con tan mala fortuna que al poco estallo la Guerra Civil.... pero eso es otra historia.

En su deambuleo entre la nueva manada que se configuró en la posguerra, en una tierra devastada, una hembra le atrajo demasiado y sucumbió. Esa hembra es mi madre. 

Me crié a las afueras de una ciudad pequeña, en la frontera con el campo, los huertos y trigales y solares vacíos, pequeños barrancos donde en el futuro habría casas... sin escuela infantil de niñas, en la calle, con un perro lobo que se llamaba "Rocco" y las "conversaciones" con mi padre, que por lo que me han contado empezaron antes de que yo aprendiera a hablar. 

Me contaba muchas historias y comparaba a los hombres con los lobos y ponderaba la nobleza de este animal, "por su fuerza en la soledad y su lealtad al grupo", valores en los que me educó. En la TV veíamos la serie de Rodriguez de la Fuente, "El Hombre y el Lobo" y así llegó un día que me dijo que él era un "lobo estepario" y me dio a leer el libro de H. Hesse. Yo era muy joven y lo entendí a medias. Mas tarde, cuando yo misma muy jovén abandone mi manada y con mis sueños en la mochila emprendí el camino a la estepa... también llegué a Madrid!. Entre mil advertencias y consejos me dijo: "Y no olvides que eres mi hija y siempre te protegeré"

Mas tarde, algunos años después,  releí esa obra y lo supe. Supe lo que mi padre me quiso decir, le comprendí y el vínculo sigue en pié, el símbolo del lobo es lo que con él comparto, mis manos se parecen mucho a las suyas y es lo que soy "la hija de un lobo estepario" y así ha transcurrido mi vida compartida en una manada, hasta ahora.... que vuelvo "a las estepas", a soñar en libertad

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