domingo, 2 de abril de 2017

Niños "tecno-abandonados"

Los niños sufren mucho, ni siquiera son conscientes de ello, pero constantemente viven experiencias emocionales a las que se enfrentan por primera vez, sin tener suficiente información en su mente acerca de las razones que provocan la situación que afrontan. 

Su dolor es interior, se les mata el alma. Es más tarde, cuando establecen conexiones neuronales que ya están empañadas, cuando van encontrando a otros niños y niñas, cuando aprenden a hablar, cuando van elaborando ideas y relatos para identificarse a sí mismos, para crear "su propio personaje", que a menudo se confunde con la identidad, cuando se notan las secuelas. 


Para saber lo que "le duele" a los niños hay que ponerse en su lugar. Hoy lo hago imaginando que soy ese que se ha levantado todavía de noche, que sin más se mete en una bulla de prisas, de carteras de cole, de desayunos precipitados, de carreras hacia el autobús, o al coche, un trayecto aglomerado y ruidos, una breve despedida a papa, o a mamá, a veces de lejos y empieza la mañana.....
En un aula tediosa, igual que las que al principio del XIX albergaban a los alumnos, porque la tecnología de la que gozan en sus casas no ha tenido acceso a las aulas, no se incluyen en el aprendizaje escolar. Al fondo un adulto tedioso y amenazante que explica cosas que no le importan a nadie de una forma imposible de comprender, cosas que no tienen nada que ver con el mundo imaginativo y de luces y colores que hay en el exterior... sentado en una silla, a medida de no se sabe quien, durante muchas horas.  

¡Por fin! de un timbrazo avisan que la jornada ha terminado y vuelve a encontrarse en la puerta con papá, o con mamá. Está impaciente por hablar, por contarles lo que ha visto y soñado en tantas horas, está deseando darles un abrazo y expandirse hablando.... pero se da de narices con un móvil, esta vez es el que lleva mamá, o papá, pegado a la oreja, que tras un breve saludo, apenas un beso en la mejilla, echa a andar delante, a paso lento, cargando con la mochila, hablando con alguien al otro lado.... camino de casa... a "hacer los deberes"

Esos niños "no carecen de nada" pero tienen la mirada triste. 



sábado, 25 de marzo de 2017

"Dolor de alma"




El dolor del alma no se divide, no se comparte, es de cada uno y permanece para siempre en el interior de quien penetra. Se llora, se canta, se oculta, puede ser una alarma y es opcional sufrirlo, porque doler duele, pero el sufrimiento es un sentir que puede acompañarlo, o no, según se afronta.

No se divide entre todos los que saben la causa del dolor, nadie puede penetrar tan hondo en la mente de un semejante, pero se puede comprender e interpretar según las experiencias propias y modelos aprendidos, que de alguna forma establecen analogías y despiertan sentimientos nobles ante una “escena de dolor”

La alegría es el antídoto, la risa, que sí es contagiosa,  que se expanda fácilmente y aflora en cuanto una sonrisa ilumina un rostro, en ese mismo instante. La primera sonrisa, la propia. 

El dolor permanece en el alma durante toda la vida, se va transformando en el interior y adaptándose a los cambios, y es así como a veces se le describe como “una cicatriz”, deja huella. Aun se puede dar un paso más y convertirlo en carbón, como el árbol que se que quemó un día y enterrado en toneladas de instantes vividos intensamente, apretarlo contra si mismo hasta que el carbón se convierte en un cristal, en un diamante, el más duro y brillante de los cristales y el más frágil. 


Ese es el tesoro secreto del dolor, que  ilumina desde dentro a las personas que lo vencen integrándolo en su ser.

Así lo he aprendido yo.


sábado, 21 de mayo de 2016

PRACTICAS DE “EJERCICIO DE DERECHOS”
Los bancos, en cuanto se les mira a la cara se ponen “aparentemente amables”, en cuanto se dan cuenta de que sabemos que “viven de nuestra sangre”. Los ricos tienen la fuerza del dinero, los demás, que somos mayoría, tenemos la de las palabras, la de la razón, y contamos con las poderosas redes sociales, es decir que “nos juntamos”, como en una nube, y proyectamos nuestra sombra, y creamos opinión. Bien es sabido que la publicidad es también un arma útil en las batallas.
Para poner un ejemplo práctico apoyando esta afirmación, os traigo la anécdota que me ha pasado estos días atrás.
Entré en una sucursal del Banco Popular y en la cola de la caja había cinco personas por delante de mi. A la media hora seguía igual y escuché a uno decir que llevaba ya tres cuartos de hora en la misma situación. Personas mayores, algunas muy, muy mayores, sin asientos suficientes y sobre todo con una desalentadora indiferencia por parte de los empleados que minaba mi cerebro. Hasta que me dirigí al despacho más cerrado de todos, suponiendo que sería el del máximo responsable de la sucursal, abrí la puerta sin llamar y sin saludar ni mediar palabras previas de disculpa, me dirigí, con voz firme, al hombre que allí se sentaba, en los siguientes términos: “Supongo que es Vd. el responsable de esta sucursal y creo que se les ha desbordado. Creo que los clientes nos merecemos respeto y Vds. pueden solucionarlo, dado que algunos de los empleados de la sala están aparentemente desocupados, alguno podría hacer de “apoyo a caja” por un rato, como sucede los “días de cobro” de los pensionistas”. Su respuesta, “yo no soy responsable” (no pidió disculpas)
A continuación el hijo de una de las ancianas, que ya llevaba una hora allí, se puso a dar voces, a repetir, de forma grosera y violenta, lo que yo había dicho. Otra vez intervine, esta vez para decirle al vocinglero que así no ganaríamos nunca el respeto, que era el motivo principal del malestar y la discusión, además de que las broncas perturban a todos y crean malestar en el ambiente. 
Después de resolver mi gestión en caja, pedí una hoja de reclamaciones, la oficial. Otro rato…Y la chica que me la dio ni me miró a la cara, ni se disculpó, incluso me invitó a esperar para darme los datos que me faltaban en el impreso. Me trató como a “un bulto sospechoso”. Rellené el impreso, di una lección que otros clientes reconocieron y me fui pensando en el “coñazo” que es reclamar. Es tan tedioso que dan ganas de desistir en todos los tramites burocráticos que me quedaban por hacer. Ya los conocéis, plazos de respuesta, si se aclara o no entre las partes, llevar copia a la Junta de Andalucia. Yo estaba dispuesta a llegar hasta el final. Tengo tiempo para ello
Sorpresa! El banco ha puesto todos los mecanismos burocráticos a tope para que mucho antes del plazo previsto, apenas dos días después,  me llegue un escrito en el que me piden disculpas y justifican las molestias causadas. 
Eso es lo que tendría que haber hecho el primer empleado, el hombre sentado en el despacho cerrado, al que me dirigí en primera instancia. Habría ahorrado tiempo, papel, los paseos del cartero, que vino dos veces y no habrían dado pié a que nos riamos un poco….
La verdad verdadera es que los bancos están reduciendo personal y no dan a basto los empleados, lo que no es excusa para ser amables. 
A mi, en realidad me daba igual esperar, estar allí tres horas, estaba sentada leyendo un libro, y mi Ipad en la mochila. Estoy jubilada.