viernes, 10 de octubre de 2014

TOPICAZOS!

Los tópicos son tapones que "cortocircuitan" las neuronas y no dejan fluir la energía que necesitan los pensamientos para florecer. Cuando un tópico se adueña de una zona de nuestro cerebro solemos acomodarnos a su presencia y no volvemos a ocuparnos de él y así es como puede transcurrir mucho tiempo, e incluso una vida entera, en el que no veamos más allá del tópico.

Como me ha sucedido a mi con el clásico de "los hombres nunca bajan la tapa del water" y os cuento: 

Me crié entre hermanos y hermanas, pero no recuerdo que hubiera tapa, así como tampoco había cerrojo en el cuarto de baño, lo que que hace suponer que "pille" el tópico hablando con otras mujeres, lo di por cierto, todas estábamos de acuerdo que "es cosa de hombres" y así lo he vivido toda la vida, hasta hace un par de años.

Imaginaros la veces que habré reclamado a mi compañero, con quien conviví cuarenta años, y a mi hijo, que ya tiene treinta y cuatro, que "por favor" ¡bajen la tapa! Unas veces mi reclamación era "comprensiva", otras marcada por mi "hartura" y siempre culpándolos a ellos por su "falta de respeto" y por su "dejadez", etc...

No siempre que encontraba la tapa arriba arremetía contra ellos, pero de una forma más o menos intermitente, cuando me saturaban otros asuntos, saltaba como una fiera a reprenderles.... Pobres!

Ahora recuerdo las imnumerables veces que Paco me decía: "si yo la bajo, es mas cuando la encuentro arriba la bajo y me callo, pero yo no soy (siempre) el que la deja". Mi hijo por otra parte decía que él tampoco, ante lo que yo, sin ningún género de dudas les llamaba de todo, porque por lo menos les pedía que reconocieran que "nunca corregirian una conducta si no la reconocían"

Y así llegó el día en que Paco murio, y mi hijo se fue a USA, me quedé sola en la casa y un día vi la tapa subida.... y otro día....... y otro dia.... y no pude darle la razón a Paco, que efectivamente quien se dejaba la tapa arriba ¡SOY YO!

Y ahora me importa menos y, a veces, cuando la encuentro arriba me evoca otras visiones y una sonrisa ilumina mi cara, porque ¡a lo mejor es un fantasma! y es que cuesta mucho deshacerse de los tópicos, que son prejuicios inoculados en la mente y ya sabemos a donde conducen, a la confortable ignorancia voluntaria. 


Cartelito que circula por las redes sociales

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