domingo, 11 de noviembre de 2012

Somos la causa de nuestro retraso.

Mi abuelo, de quien no me gusta hablar, que era bajito, lucía boina y le gustaban los toreros y las flamencas,  compró el titulo de abogado en la Facultad de Granada, ciudad en la que residió en su juventud con la excusa de que estaba estudidando Derecho, cosa que no hizo nunca. Este último detalle no lo mencionan en su familia nunca. A la universidad sólo iban los ricos.

Supe desde muy jóven que vivía en una sociedad donde todo podía comprarse y que las apariencias eran lo más importante, que lo falso tapaba la verdad y que había que defender los valores universales que la humanidad necesita cultivar para hacer posible el progreso, la justicia, la igualdad y la convivencia en paz.

Saber que había abogados, al menos uno (mi abuelo), que no lo eran me llevó a no respetar "los titulos" y por supuesto a desconsiderar y reprobar a los sujetos, tanto al que compraba el título como a la institución que lo otorga.

A fin de cuentas los titulos universatarios así logrados, y conozco más caso incluso recientes, lo que vienen es a sustituir a los aristocráticos titulos de la "nobleza". Los Duques, los condes, los marqueses han sido sustituidos por el Licenciado, el Sr. Médico, el Sr. Abogado, etc.. y se convierten el parte de los atributos de "la clase bien".

Permiten pertenecer a "las elites" que dirigen la  sociedad, por lo que obtienen cuantiosas prebendas y recursos materiales, son los mismos que han corrompido hasta los cimientos el sistema político y empresarial de este pais, los que "compran voluntades" y se rodean de adeptos y guardias.

Mucho hemos progresado desde entonces y la titulación universitaria está al alcance de casi cualquiera, hemos ayudado becando a los jóvenes de familias de bajo poder adquisitivo y acercado la universidad a más población lo que evita desplazamientos y gastos a los estudiantes y la mayoría de los jóvenes pueden aplicarse con los estudios y con su esfuerzo personal accedad a las uUniversidades, hacer su carrera universitaria y una vez terminada, con si titulo bajo el brazo, iniciar su vida, trabajar, etc... Pero, no obstante, todavía hay quien obtiene su titulación con los mismos métodos de mi abuelo. Hay testimonios de ello. No hemos avanzado en lo moral, somos unos indecentes por callarnos, por no desvelar a los impostores, por no defender la igualdad.

Somos la causa de nuestro retraso.

Las "nuevas élites" de titulados superiores, hijos y nietos de la casta de mi abuelo, que incluso llegan a falsear sus curriculum, han irrumpido en la política gracias a la lucha obrera, a la de clases de toda la vida, por democratizar nuestro pais, que estaba sumido en el subdesarrollo y el totalitarismo de la dictadura franquista, y las mujeres en particular nuestro progreso se lo debemos a las feministas, pero no a las españolas, a la nórdicas, a las que forzaron la inclusión de cuotas en el reparto de los fondos europeos destinados a las ayudas al desarrollo.

Y es una paradoja que tanto sacrificio, tantas renuncias, tanta lucha de tanta gente no haya servido para cimentar nuestros valores y hoy por hoy seamos lo que, como colectivo, somos. Siendo tan "listos", tan "estudiados" y con tanto miedo a perder la nada, consintiendo que, gota a gota, esta "casta dirigente", corrupta hasta en su esencia, dirijan los destinos de nuestros descendientes, hijos, nietos y biznietos y sus descendientes.

Tenemos que defender el sistema educativo público, la transparencia de las instituciones docentes, lo hemos construido nosotros con nuestro esfuerzo y sin él será dificil, por no decir imposible, la igualdad de oportunidades.





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