miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cada vez que acaba un año

No se si es el invierno o que el calendario marca el final del año, el caso es que son tiempos que invitan a la reflexión, a los balances y es mi caso que siento que subyace en mi un sentimiento de vergüenza y de decepción. Lo primero por pertenecer a un país donde la gente es tan individualista y envidiosa que nos están aplastando a todos juntos y todavía son muchísimos los que piensan "¡Sálvese quien pueda!", hasta votan al PP, seguramente en la confianza de que entre chorizos algo les caiga, algún pelotazo oportuno,  como si la pobreza a la que estamos abocados no les fuese a afectar, cuando el sufrimiento de los seres humanos es de todos, lo padecemos todos, a menos que nos narcoticemos y nos volvamos insensibles, de lo que ya se encarga el Gobierno a través de todos los medios de comunicación y censuras.
En cuanto a la decepción os lo podéis imaginar, llevo mas de treinta años, la mitad de mi vida, militando en el socialismo de base, afiliada al Psoe, que no ha sido capaz de resistir el envite del capitalismo, que se ha degradado, ... en fin, que queréis que os diga que no sepáis ya.

Brindo por el año 2013, con la esperanza enfocada en que veamos el final de  esta mala racha

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