Buscando en mi mente recursos para un relato, he descubierto que toda la vida he "estado enamorada de un fantasma", el mismo siempre, el que ha evolucionado conmigo. Es una proyección de mi misma, de mi propia energía, encarnada en los distintos hombres en los que a lo largo de mi existencia he volcado mi corazón.
Cada uno de ellos, a su paso por mi vida, han dejado una huella y han alimentado la fuente, el depósito de testosterona que llevo dentro, la potencia que va dando forma a la idea.
Y así es como de uno en otro, desde mi mas tierna infancia, desde que recuerdo a mi padre, hasta el día de hoy, he ido encontrando y conociendo a los hombres suficientes y compartiendo trechos del camino y actividades puntuales, que me han servido de modelo para idealizar, en cada momento, al fantasma que veo cuando alguno me llama la atención, cuando me reflejan.
Hasta hora casi podía afirmar "que los hombres son unos fantasmas", en el sentido del tópico relacionado con su ego y me he llevado una sorpresa al darme cuenta de que no es así. Empiezo a creer en la posibilidad de que sean "energía materializada", de que sean una proyección de la mente..... "una presencia"....
Y he dejado el tema.
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viernes, 6 de octubre de 2017
domingo, 1 de marzo de 2015
"Jubilada"
viernes, 10 de octubre de 2014
TOPICAZOS!
Los tópicos son tapones que "cortocircuitan" las neuronas y no dejan fluir la energía que necesitan los pensamientos para florecer. Cuando un tópico se adueña de una zona de nuestro cerebro solemos acomodarnos a su presencia y no volvemos a ocuparnos de él y así es como puede transcurrir mucho tiempo, e incluso una vida entera, en el que no veamos más allá del tópico.
Como me ha sucedido a mi con el clásico de "los hombres nunca bajan la tapa del water" y os cuento:
Me crié entre hermanos y hermanas, pero no recuerdo que hubiera tapa, así como tampoco había cerrojo en el cuarto de baño, lo que que hace suponer que "pille" el tópico hablando con otras mujeres, lo di por cierto, todas estábamos de acuerdo que "es cosa de hombres" y así lo he vivido toda la vida, hasta hace un par de años.
Imaginaros la veces que habré reclamado a mi compañero, con quien conviví cuarenta años, y a mi hijo, que ya tiene treinta y cuatro, que "por favor" ¡bajen la tapa! Unas veces mi reclamación era "comprensiva", otras marcada por mi "hartura" y siempre culpándolos a ellos por su "falta de respeto" y por su "dejadez", etc...
No siempre que encontraba la tapa arriba arremetía contra ellos, pero de una forma más o menos intermitente, cuando me saturaban otros asuntos, saltaba como una fiera a reprenderles.... Pobres!
Ahora recuerdo las imnumerables veces que Paco me decía: "si yo la bajo, es mas cuando la encuentro arriba la bajo y me callo, pero yo no soy (siempre) el que la deja". Mi hijo por otra parte decía que él tampoco, ante lo que yo, sin ningún género de dudas les llamaba de todo, porque por lo menos les pedía que reconocieran que "nunca corregirian una conducta si no la reconocían"
Y así llegó el día en que Paco murio, y mi hijo se fue a USA, me quedé sola en la casa y un día vi la tapa subida.... y otro día....... y otro dia.... y no pude darle la razón a Paco, que efectivamente quien se dejaba la tapa arriba ¡SOY YO!
Y ahora me importa menos y, a veces, cuando la encuentro arriba me evoca otras visiones y una sonrisa ilumina mi cara, porque ¡a lo mejor es un fantasma! y es que cuesta mucho deshacerse de los tópicos, que son prejuicios inoculados en la mente y ya sabemos a donde conducen, a la confortable ignorancia voluntaria.
Como me ha sucedido a mi con el clásico de "los hombres nunca bajan la tapa del water" y os cuento:
Me crié entre hermanos y hermanas, pero no recuerdo que hubiera tapa, así como tampoco había cerrojo en el cuarto de baño, lo que que hace suponer que "pille" el tópico hablando con otras mujeres, lo di por cierto, todas estábamos de acuerdo que "es cosa de hombres" y así lo he vivido toda la vida, hasta hace un par de años.
Imaginaros la veces que habré reclamado a mi compañero, con quien conviví cuarenta años, y a mi hijo, que ya tiene treinta y cuatro, que "por favor" ¡bajen la tapa! Unas veces mi reclamación era "comprensiva", otras marcada por mi "hartura" y siempre culpándolos a ellos por su "falta de respeto" y por su "dejadez", etc...
No siempre que encontraba la tapa arriba arremetía contra ellos, pero de una forma más o menos intermitente, cuando me saturaban otros asuntos, saltaba como una fiera a reprenderles.... Pobres!
Ahora recuerdo las imnumerables veces que Paco me decía: "si yo la bajo, es mas cuando la encuentro arriba la bajo y me callo, pero yo no soy (siempre) el que la deja". Mi hijo por otra parte decía que él tampoco, ante lo que yo, sin ningún género de dudas les llamaba de todo, porque por lo menos les pedía que reconocieran que "nunca corregirian una conducta si no la reconocían"
Y así llegó el día en que Paco murio, y mi hijo se fue a USA, me quedé sola en la casa y un día vi la tapa subida.... y otro día....... y otro dia.... y no pude darle la razón a Paco, que efectivamente quien se dejaba la tapa arriba ¡SOY YO!
Y ahora me importa menos y, a veces, cuando la encuentro arriba me evoca otras visiones y una sonrisa ilumina mi cara, porque ¡a lo mejor es un fantasma! y es que cuesta mucho deshacerse de los tópicos, que son prejuicios inoculados en la mente y ya sabemos a donde conducen, a la confortable ignorancia voluntaria.
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domingo, 28 de noviembre de 2010
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