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viernes, 27 de febrero de 2026

 23-F

¿Es casualidad que coincida la desclasificación de los archivos del 23F con la publicación de mi libro, referido al Pacto de Antequera, en el que relato momentos históricos vividos en primera persona? Coincidencia también con la muerte de Tejero, protagonista destacado del fallido golpe de Estado que los militares perpetraron al poco de nuestra transición.

Aun en estado democrático, los papeles del 23F apenas desvelan nada nuevo. Yo creo que ocultan más de lo que aclaran, aunque dan pie a nuevas especulaciones y, sobre todo, parece que pretenden limpiar la memoria de los canallas que intentaron abortar la lucha del pueblo español por la libertad.

Hemos llegado a tiempos difíciles. “Algo hemos hecho mal”, esta frase se repite en la sociedad sin que haya una respuesta determinante.

Lo que sí hemos aprendido es que el pueblo que olvida su historia está obligado a repetirla. Eso es lo que nos pasa: tenemos pendiente una revisión veraz del pasado, cosa que nos arrebataron los sucesivos gobiernos, con presidentes de derechas incluidos y también Felipe González, que por aquellos tiempos aún no había desvelado su auténtica identidad.

La Ley de Memoria Histórica encuentra muchas dificultades y, en las escuelas, se borró cualquier referencia a los largos años de dictadura franquista que sufrimos. Los niños fueron educados en la ignorancia histórica, orientándolos hacia el éxito personal por encima de todo, al individualismo, presas de la manipulación mediática.

Ahora quieren hacernos creer que el ataque feroz, incluidas las armas con las que dispararon en el asalto al Congreso, como en U.S.A. hizo Trump, no era un golpe de Estado, que se trataba de un acto de responsabilidad política de unos hombres honorables que luchaban por la patria.

La verdad es que vivimos tiempos convulsos, como si gobernaran psicópatas, corruptos, depredadores, etcétera. Nos estamos convirtiendo en un pueblo sometido e inconsciente. 

Nos estamos acostumbrando.



"El Pacto de Antequeta Las cosas en su sitio"

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sábado, 31 de enero de 2026

Con Pablo, en mi azotea

Uno de los acontecimientos más emocionantes de mi vida ha sido la publicación del libro dedicado al graffiti sevillano, cuyo autor es el doctor Pablo Navarro.

"Sevilla 85–05 / 20 años de graffiti sevillano"

Un libro nacido del respeto, la memoria y el trabajo bien hecho, que ha tenido una acogida tan generosa que la primera edición (300 ejemplares) se agotó antes incluso de ser impresa.

Haber escrito su prólogo y compartir esta obra, tan bella como necesaria, es para mí un motivo de orgullo y gratitud. Forma ya parte de mi propia historia.

Portada de Sevilla 85–05 / 20 años de graffiti sevillano,
 un libro que convierte la memoria urbana de Sevilla en historia compartida


Texto del prólogo: 

Los primeros ecos del hip hop entraron en mi vida de la mano de mi hijo adolescente. Se pasaba horas y horas en su habitación, con su amigo Tote, mezclando música, haciendo rimas, bocetos de murales y riéndose mucho; se les veía contentos. También practicaban baloncesto y admiraban a los mejores de la NBA.

El día que vi su nombre escrito en las esquinas de los bloques de mi barrio, entre lo que yo, por ignorancia, consideraba “garabatos vandálicos”, le reprendí. En su respuesta me abrió los ojos. Me explicó lo que era el hip hop: una cultura; que se trataba de arte y que, firmando en las paredes, lo que hacían era tagging. Me llamó mucho la atención y busqué información al respecto.

En la Plaza del Pelícano, frecuentada desde siempre por artistas y bohemios, conocí a Darío, a quien por su aspecto me atreví a preguntarle si sabía algo del graffiti. Me habló de Jam y otros graffiteros, a los que en castellano se les llama escritores, y eso me gustó. También me indicó los lugares en los que podría ver las mejores obras de graffiteros sevillanos. Lo hice en coche, acompañada de un director de arte publicitario. Descubrimos auténticas obras de arte realizadas en lugares ruinosos, ocultas a la vista de la gente. Murales que bien merecían ser expuestos al público, firmados por jóvenes sevillanos.

En esos tiempos, como señala Pablo Navarro en su tesis doctoral, el movimiento no era compacto, sino más bien competitivo, y parecía interesante organizar un evento que reuniera a grupos y escritores destacados de todos los barrios, que se conocieran y se relacionaran entre ellos. Una macroexhibición de graffiteros en el centro de Sevilla era una buena idea. Solo necesitábamos un muro de grandes dimensiones, botes de pintura y agua.

Nos pusimos manos a la obra. Darío redactó un proyecto cultural que presentamos en el Plan Urban del Ayuntamiento de Sevilla, esperanzados en que la idea sería acogida. No fue así. Lo rechazaron, tras intensos debates en los que se cuestionaba sobre todo el aspecto cultural del evento; llegaron a sugerirme que lo presentara en Asuntos Sociales, ya que se podía considerar como proyecto destinado a “jóvenes marginales en riesgo de exclusión social”. Me negué en rotundo y expuse mis razones.

Defender el aspecto cultural de nuestro proyecto me llevó a discusiones absurdas con personas cargadas de prejuicios que no tenían ni idea de las inquietudes de la juventud de esos tiempos. Lo decepcionante fue que la Gerencia de Urbanismo no aceptó el proyecto porque, en la comisión correspondiente, perdimos la votación por un voto, el del representante de un grupo político de izquierda, con el que mantuve una fuerte discusión y dejé de hablarle.

Sin dar ni un paso atrás en nuestro propósito, buscamos otras posibilidades. Constituimos la Asociación Hip Hop Andalucía y pudimos organizar el Primer Taller de Graffiti como actividad cultural municipal, gracias a que una funcionaria del Área de Cultura se sumó a nuestra iniciativa y buscó la manera de organizar un expediente. Lo consiguió.

La experiencia nos sugirió cambiar de estrategia y, en lugar de pedir recursos, ofrecimos nuestro espectáculo como “reclamo publicitario”, a modo de anuncio de una campaña solidaria que una ONG organizaba por esas fechas. Lo aceptaron de buen grado y se hicieron cargo de solicitar los permisos correspondientes para pintar el muro que los jóvenes habían encontrado cerca del Prado. El Ayuntamiento no tenía ordenanzas al respecto de los “espacios verticales” y nos remitió a los propietarios de las paredes, lo que hacía más fácil conseguir permisos. La Consejería de Hacienda, propietaria del solar, dio su autorización; de ahí el nombre que se le dio: “El muro Guanabacoa”. Los botes de pintura fueron un regalo de la empresa Montana, que apoyaba nuestros objetivos. Fueron tan generosos que pudimos organizar otros eventos con los botes que sobraron. Las semanas siguientes a la celebración de la exhibición, el barrio de San Bernardo se llenó de graffitis. Si la policía cogía a algún graffitero, daban mi nombre y así me encontré dando explicaciones en la comisaría local y ante alguna que otra comunidad de vecinos. Un amigo personal, abogado, era quien los defendía y evitaba que los ficharan como maleantes.

Conocí a innumerables escritores y raperos que me abrieron la mente, tanto por sus obras como por sus conversaciones. Aprendimos todos.

A lo largo de los años he podido disfrutar de la evolución del graffiti en Sevilla. Aceptado por las instituciones hasta el punto de editar el cartel de la Bienal del Flamenco, firmado, entre otros, por Seleka; exhibiciones magníficas como la del Polígono de San Pablo y muchos locales decorados por firmas que podía reconocer. Cuando conocí a Pablo Navarro celebré con entusiasmo que el hip hop entrara en la Universidad, que se pudiera estudiar e investigar y que su tesis doctoral la fundamentara en el graffiti. En mi opinión, un logro significativo.

Por último, mi nieto Ayan, de nueve años, es alumno de la escuela “Sick Step”, liderada por BBoy Crumbs, una leyenda viva del break dance a nivel mundial, en Atlanta (USA), y ya ha participado en un torneo regional con el nombre BBoy INFERNO.

En resumen, mereció la pena.





domingo, 10 de abril de 2022

No estoy muerta, estoy callada


Desde mediados de febrero mi hijo, que vive en Estados Unidos, empezó a recibir mensajes de personas desconocidas, dándole el pésame por mi muerte. 

Pensamos que podría tratarse de una broma macabra y le pedí que me enviara los mensajes; entre los remitentes reconocí a algún ex compañero de Partido. Me resultan despreciables este tipo de bromas agresivas y pensé en escribirles algo. Al cesar los mensajes se calmó mi rabia.


Hace unos días me encontré con uno de ellos en la terraza de un bar y fue una escena alucinante. Esa persona me consideraba muerta, había escrito un mensaje precioso a mi hijo sobre su afecto hacia mí, su reconocimiento y había lamentado mi pérdida y se lo comentó a otros compañeros del Partido. Cuando se acercó a mí me dijo: «perdone señora que la mire tanto, es que se parece usted muchísimo a una amiga mía que ha fallecido, se llamaba Carmela». Cuando me quité la mascarilla casi se cae al suelo, se llevó una gran sorpresa, imaginaros, yo resucitada.


Me dijo que se había enterado de mi muerte por el periódico, el Diario de Andalucía, en el que Manuel Gracia había publicado un artículo. Dicho artículo apareció el día 24 de enero. Menciona a una secretaria, sin decir su nombre (era yo) y me incluye entre los muertos, a quienes dedica unas líneas. 


Cuando el Señor Gracia se incorporó a la junta de Andalucía, en la que yo llevaba varios años, desde 1978, al principio del proceso preautonómico, me incorporaron a su equipo, hasta que pase a formar parte del gabinete del Presidente de la Diputación de Sevilla. Soy testigo de excepción de la metamorfosis de un docente a un indecente y quizás sea ese el motivo por el que quiere aislarme, eliminarme. O quizás, como ya es viejo, le ha traicionado el subconciente y efectivamente, de manera simbólica, fue el ejecutor de la orden de Susana de eliminarme (matarme) de la organización del Psoe de Sevilla, donde he prestado mis servicios como fotógrafa durante diez años. Me eliminaron siendo él el presidente de una gestora compuesta por más de 60 miembros, la más numerosa que yo había visto en todos los años de militancia en el Partido, estaban todos representados, todas las familias, todas las facciones, los amigos y enemigos, todos serían recompensados. Me echaron.


Esto sucedió precisamente cuando mi compañero Paco Carreño, después de 40 años de convivencia y padre de mí un único hijo falleció. No pude reaccionar como era mi costumbre cada vez que me represaliaron. Era fuerte y no podían conmigo.Yo tenía razón y sabía muchas cosas. Gozaba de la confianza de muchas compañeras y compañeros. El dolor que inundaba mi ser me paralizaba.


A mí me gustaría que se supiera que no estoy muerta, que estoy callada. Que guardo en el desván de mi memoria los hechos vividos, las emociones recordadas, los sueños y los desengaños que me hacen ser lo que soy. Me gustaría que se supiera que no he muerto, solo me he transformado. Me he convertido en una «tejedora». El material que empleo son hilos de lana o algodón con los que hago prendas, gorros, bufanda y complementos y también uso las palabras, con las que hago frases, tejiéndolas en relatos, escribo cuentos y me comunico por las redes sociales.


He escrito mi primer libro: ´«La Sirena del Bosque» y he empezado a escribir el segundo, que sitúo en Granada a finales de los años 60. 


Gozo de buena salud, hago ejercicio y cuido mi alimentación, bajo la supervisión de mi hijo, el doctor Carreno Galvez, que agradece las palabras de aliento que recibió de mis excompañeros


lunes, 14 de marzo de 2022

Fracaso escolar


Fracaso escolar


En mi caso mejor diría que soy «un fracaso del sistema educativo español»,  porque mi infancia transcurrió en una etapa oscura de la historia de España; me refiero a los años posteriores a la Guerra Civil, cuando el golpe de estado franquista arrasó los avances sociales, sobre todo en materia de educación, que se habían logrado durante la Segunda República. Yo mandaría al fuego eterno a todos los ministros de educación que durante décadas adoctrinaron a la infancia, con dogmas y consignas de corte fascista.


Que el sistema fracasara conmigo es algo de lo que a partir de un momento dado pude alegrarme. No fui instruida; como consecuencia tampoco adoctrinada. Los maestros y profesores pasaban de mí. No recuerdo a ninguno que me prestara la más mínima atención si no era para reprenderme. La peor experiencia que recuerdo es el curso que estuve en un colegio de monjas, la Compañía de María, con menos de ocho años; recuerdo castigos humillantes y palabras de desprecio hacia mí. Una de las monjas parecía perseguirme constantemente. Dos alumnas mayores, hijas de «Buena familia», que odiaban a las monjas, se encargaban de protegerme. También me enseñaron algunas cosas. A una de ellas la expulsaron del centro por mala conducta. Al año siguiente yo no fui admitida en la cuota de los pobres, porque no había plazas. No tuvieron que expulsarme.


El único colegio cercano a mi casa era de carácter privado, exclusivo para niños hijos de ferroviarios; las niñas no eran admitidas. Era el centro donde se distribuía la leche en polvo procedente de USA. Cada mañana, a la hora del recreo, una fila de niñas con un cacito en la mano, entrábamos al patio donde nos servían tantas tazas como pudiéramos beber allí mismo. A continuación abandonábamos el centro, en tanto que los niños reanudaban las clases.


Las niñas volvíamos a casa ayudar en las tareas domésticas, algunas, las menos, pasaban el día deambulando por el barrio, hasta la hora de comer. Yo era de estas pues mi hermana mayor se encargaba de las faenas de la casa. A mí me mandaba a los recados, a las tiendas de ultramarinos, la pescadería, la lechería, etc. y así entretenía mi tiempo.


Fui aprendiendo a leer y a escribir con la ayuda de mi padre, que me incorporaba a la mesa donde mis hermanos hacían los deberes escolares y me hacía participar. Seguía el ritmo del aprendizaje, sin evaluaciones, progresaba incluso más rápido que mis hermanos.  Lengua, dictados, ortografía, redacciones, lectura eran las materias que más me gustaban. Cálculo no pude, no llegue a tiempo a los números; es una de mis taras que felizmente la resuelve una máquina: La calculadora. 


Lo que yo no sé es resolver problemas matemáticos y a veces no tengo más remedio que afrontar alguno.


Marzo, 2022


lunes, 28 de febrero de 2022

Nada que celebrar

28 F, DÍA DE ANDALUCÍA


Nada que celebrar, la lucha continúa.


En otros tiempos un día como hoy lo celebraba por todo lo alto. Los días previos los vivía con mucha excitación. Me reunía con compañeros y compañeras del partido en el que militaba, el PSOE, para organizar eventos por doquier. 


La actividad era frenética porque se trataba de procurar la presencia en los actos de los líderes destacados, coordinar sus agendas y siempre previsto un plan B, pues bastantes de ellos tenían más compromisos que atender y podían fallar a última hora. Los carteles, los eslogan, pegatinas, y demás objetos publicitarios eran cuidadosamente elegidos. “Por derecho”, “Andalucía nuestra”, son los que más impacto hicieron al principio. Miles de banderas blancas y verdes expuestas en balcones y farolas. 


Era una fiesta en la que celebrábamos las conquistas del pueblo andaluz, su lucha para salir de la postración a la que estábamos sometidos por un régimen fascista. Cada año un pasito más….Y sin apenas haber logrado los objetivos, hemos llegado a la nada. 


Nos han arrebatado años de lucha, han roto mi sueño; por el que he dado más de la mitad de mi vida, dedicando todo mi tiempo a la militancia política, desde la base, en agrupaciones de barrio. Codo a codo con hombres y mujeres honrados y valientes, a contracorriente de los cargos orgánicos proclives a los cambios indeseables que nos han traído al estado actual.


Hoy no tengo ganas de celebrar nada. Nos han arrebatado hasta el tablero donde jugábamos. Estamos al principio y los jóvenes están emigrando. He pasado página, he dejado en «el desván de mi memoria» los mejores momentos vividos y en «la puerta del olvido» los sinsabores que padecí.


En la nostalgia de otros tiempos, revisando fotos antiguas, he rescatado esta. Dos excompañeros de partido que todavía merecen mi respeto y admiración.


Odón Elorza y Pérez Tapias


28 de Febrero 2022

lunes, 14 de enero de 2019

Cartas de la Abuela

Ayan con dos años

Os agradezco la acogida que habéis brindado a los albumenes de fotos, editados en Faceboock, en los que dedico textos a Ayan (*) y las sugerentes ideas que me aportáis que, francamente, me animan a seguir.

Os dejo los siguientes enlaces, de los albumen que ha han sido editados en papel. En simpáticos libros de tapa dura con todos los contenidos, incluidos "me gusta" y comentarios vuestros.
















Álbum 02 (viaje a USA)





Álbum 03 (después de conocernos)





Álbum 04 (otra vez en NYC)







Álbum 05 (A partir de un año)





Sigo editando en Faceboock periodicamente. 








sábado, 11 de agosto de 2018

Pensando en ellos....

Los hombres, en general, no se dan cuenta de que el patriarcado les fulmina el cerebro. Les hace creer cosas insostenibles y vivir constantemente con desazón. La mayoría son tan víctimas como las propias mujeres, a las que ven bajo el prisma de "la primacía masculina", y se ven obligados a "representarse"  conforme al "modelo alfa" que los hombres se han formado de sí mismos.

Visto desde fuera, desde mi perspectiva, por lo que cuentan y las historias que llegan a mis oídos, hay muchos "fracasados" en el sistema y al parecer necesitan bastante ayuda porque los cambios que están acaeciendo en las relaciones hombre-mujer les deprimen y culpan a los demás, sobre todo a LAS demás, de su propio abandono, sin darse ni cuenta que eso les pasa porque es el propio "sistema patriarcal" quien los rechaza.

A todos mis amigos se lo digo: "deja salir de tu cabeza la basura con la que te han contaminado y súmate al nuevo paradigma" y si me lo permiten hablamos cordialmente sobre "la matrix" o "el origen". Son de los mejores y enriquecedores ratos que paso conversando. 

Y tampoco es de extrañar que muchos, casi la mitad de ellos, estén asustados ante la presencia de tantas mujeres inteligentes y preparadas que han accedido al ámbito público de la sociedad, exigiendo su espacio y proyectando su existencia colaborando, activamente, en la construcción de un futuro digno para nuestros descendientes.

No es de extrañar que tengan miedo a perder "su sitio" cuando este lo ocupa una mujer y temen competir para lograr "la plaza". Temen al fracaso, no aceptan que una mujer les supere. 

Pero no son todos, la otra mitad, los mas inteligentes no temen a la inteligencia y se incorporan a la lucha por la equivalencia de los géneros, por la igualdad, la emprendida por las mujeres feministas apuntando hacia una sociedad democrática y justa, en la que la diversidad humana nos hará más ricos y más felices, dejando atrás un pasado negro donde los hombres creían firmemente ser superiores al resto del universo, sometiendo a su antojo a más de la mitad de la población humana y al resto de los seres vivos. 

Un nuevo mundo es posible y estamos en ello. 

viernes, 6 de julio de 2018

Un viaje a Burgos Mayo 2018



 Juani y yo, cuando nos conocimos 
Hacía  mucho tiempo que no hacía un viaje en coche, un paseo por el mundo para visitar sitios y conocer gente.
No lo añoro, porque viajar lo he seguido haciendo, aunque los cambios habidos en mi vida me obligan a utilizar el avión. Tengo otra perspectiva del mundo y de los viajes.
Con una amiga, con la que ya he compartido ratos de risas, música y conversaciones, con la que conecto en las redes sociales también, voy a emprender unos días de vacaciones y planeamos hacer “un viaje a lo desconocido”
Ambas vivimos solas, no aisladlas, tenemos descendencia y disponemos de algunos recursos para dedicarlos a la “aventura”. Cada vez que se lo comento a alguna persona me traen al caso la película de las dos amigas que viajan en coche, por América y tras mil aventuras, a cual más complicada, de las que van saliendo “tirando para adelante”, acaban despeñándose por un precipicio. No me gusta como acabaron, así que trataremos de mejorar el relato.
Hemos dejado la preocupaciones atrás



Por fin, en mayo, emprendemos el viaje. Vamos a Burgos, aprovechando la invitación de Pablo del Barco  que presenta estos días, en la Feria del Libro, su último libro editado. Nos hospedaremos en su casa y hemos decidido dejar el programa en manos de la improvisación y la sorpresa. 


Un buen trazado de la carretera, una conductora suave y firme, han permitido que charlemos más cómodamente y estrechar los lazos amigables de la amistad que ha surgido entre nosotras.  No teníamos prisa, pero tampoco convenía desviarnos del camino, para llegar a tiempo a la cena, para la que nos esperaban. 
La primera sorpresa es el propio paisaje. Fuimos por Mérida, haciendo algunas “paraitas”. Me reconfortaba esta zona que recorrí algunas veces junto a Paco, mi compañero de vida. Recordaba el paisaje, cuando la carretera era serpenteante y de doble dirección. A veces las curvas eran tortuosas, haciendo del paraje “un paraíso prohibido”, ya que, evidentemente, era peligroso viajar, además del lamentable estado de las carreteras.
Ni un alma visible 
Conforme avanzábamos en nuestro viaje se nos iba despejando la cabeza, dejando atrás las rutinas y preocupaciones que nos aturden.  Para repostar nuestros cuerpos, ya que sentían hambre, optamos por seguir las indicaciones de un extraño cartel que anunciaba “El Solitario”  unos kilometros más adelante. A ver que, o quien, era eso. El clima era lluvioso y frío, muy propio para un guión de miedo, el tráfico escaso y había que desviarse. Llegamos a Montemayor, en la provincia de Cáceres, en el límite con Salamanca. Encontramos el lugar total-mente vacío. No es temporada.
Unas instalaciones para albergar a unas sesenta personas, en las que apenas vimos a dos empleadas que nos atendieron muy amablemente, invitándonos a visitar el complejo. No sé por qué se me vino a la cabeza la película “El Resplandor”, quizás por la misteriosa presencia de una adolescente que había sentada en un rincón, con la mirada fija en un televisor lejano, en absoluto silencio. Como un fantasma de los que habitarán, sin lugar a dudas, estos rincones. Un buen sitio para descansar en la “naturaleza urbana”.
Dejamos atrás “al solitario otra vez solo”, emprendimos nuevamente viaje a nuestro destino, y acostumbradas como estamos, a vivir sin tener que darle cuantas a nadie, se nos olvidó la cortesía de avisar,  desde el camino, a nuestros anfitriones que nos estaban esperando algo preocupados. Habíamos dejado todo atrás, hasta la vergüenza por lo que se ve e íbamos adelante, a encontrarnos con personas. Pedimos disculpas al llegar, y se notó que nos comprendieron. 
Con nuestro GPS en la mano no tuvimos ninguna dificultad para llegar al sitio exacto. Ya no hay que ir preguntando por la dirección, bajando la ventanilla, por donde entre la cabeza de algún paisano, fisgoneando el interior del coche, mientras responde a nuestra consulta, gesticulando, llamando a la izquierda, derecha, “Arriba y abajo” y viceversa, o mas pintoresco, no coincidiendo los gestos con las palabras, que acaban en una explicación simple: “por ahí” y “pregunte otra vez”
La calle donde viven Pablo y Audira
Encontramos a casi nadie en el trayecto, ya había anochecido, con el GPS a punto de estallarme en la mano, gritando ¡Ya ha llegado a su destino! lo que había ante nosotras era una muralla, con una puerta…
 ¡No podía ser!, pero era, al doblar la esquina, en ese paraje increíble, frente a nosotros se alzaba un Monasterio, del que luego tuvimos mucho que hablar, como escenario del encuentro con nuestros anfitriones.


Allí estaban, Pablo Audira. Nos dieron una cálida bienvenida
Allí estaban, Pablo y Audira. Nos dieron una cálida bienvenida. Compartimos unas cervezas y unos pinchos y la primera parte de una larga conversación y no faltaron la inmediatas referencias a Sevilla y sus gentes, recuerdos de amigos comunes y lo normal, que Pablo nos hablara de la historia del Monasterio y la zona donde nos encontramos “Las Huelgas”, el lugar donde ha establecido su residencia, en su ciudad natal. 
Nos mostraron su vivienda y la habitación destinada a nosotras. ¡Que laberinto! Básicamente la pareja está instalada pero aún hay cajas y cajas llenas de libros, documentos, objetos artísticos y a saber que más, que se apilan por las habitaciones. Todos los centímetros cuadrados de las paredes están repletos de cuadros y figuras a cual más bella e interesante. Sobre todas, si preguntas, se obtiene la respuesta del Dr. Pablo del Barco, es profesor y no puede dejar de serlo, sabe que está enseñando. 
En el paseo por la casa se me vino a la cabeza mi más tierna infancia, cuando visitaba a mi abuela paterna, una anciana que era anticuaria y tenía la casa “empetá” de muebles, objetos, santos, mantones, platos, un sin fin de enseres con los que mi abuela negociaba. Mi abuela me contaba de sus viajes en tranvía por los pueblos de la Alpujarra, donde encontraba piezas de valor que luego vendía “al americano”, un neoyorkino que visitaba frecuentemente Granada “en busca de tesoros” y compraba aquellas antigüedades. 


creando un jardín
 Cualquier detalle de la casa es para pararse un rato y no hay espacio en las mesas, están llenas de libros y libretas y es que Pablo ocupa toda la casa, aunque, como es de suponer, dispone de un espacio de trabajo, un “despacho” al que acude cada mañana, “muy tempranísimo”, y se pone a trabajar, sentado ante su magnifico ordenador. 


Es un hogar en el que Audira aporta un sentido del humos muy sutil, tiene detalles muy simpáticos mezclados en lo cotidiano y está creando un jardín. Es una mujer, joven, culta y bella. 


Un casa que parece un museo de antigüedades y objetos singulares
Descubrí esta "huella" en un rincón 
Esta placa estuvo en Sevilla cuarenta años

En esta casa se respira calma, es un inmueble de apariencia sencilla que encierra un tesoro. Las luces del interior se encienden solas, al paso de los humanos, cuando se dan cuenta del movimiento, pero no lo hacían a mi paso, así que tuve que entrar bailando, gesticulando a modo de saludo, para que el dispositivo dejara de considerarme “un fantasma”.
Cansadas del viaje, Juani y yo nos dispusimos a dormir. Habíamos estado hablando todo el día de “nuestras cosas” y se presen-taban ante nosotros unos días muy prometedores, teníamos muchas cosas que ver porque Burgos estaba en plena cele-bración de “La Noche Blanca”, con sugerentes eventos. 

Teníamos mucho que ver

Esta visita a Burgos es la invitación que el propio Pablo del Barco me hizo durante un divertido desayuno en la terraza de un bar, en una popular calle de Sevilla. Era un encuentro de amigos, “Pablo y Peter, los picapiedra”, que posteriormente publicó en la prensa Paco Correal.

Conocí a Pablo del Barco lamentablemente poco antes de que abandonase Sevilla, después de cuarenta años residiendo en esa ciudad, en lo que creo fue su última exposición, “MÍRALA POESÍA, MIRA LA POESIA” en la Sala Anticuarium, en Las Setas, de la mano de Peter Mair, amigo común, dueño de la famosa Galería-Taberna Anima, lo que favoreció una relación más sencilla y confiada


Un encuentro de amigos, “Pablo y Peter"
Como "Los Picapiedra"
Fue un hallazgo en mi vida, es una persona sorprendente. Se despidió de algunos amigos entre los que me honra encontrarme.

Pablo es lo más destacado de mi visita a Burgos, no es un monumento, yo mas bien diría que es una biblioteca con cuerpo humano, o quizás un museo que guarda en su interior las imágenes que tiene en mente y que va mostrando con palabras. A mi como más me gusta es cuando se expresa en la forma que llaman “poesía virtual”. 

Me honra que un Doctor, profesor de universidad, de quien se puede conocer su larga y honesta trayectoria, me dedique su tiempo. Que me permita, sin “pagar tasas de matricula” disfrutar de sus lecciones y que además me deje hablar. 



En la Galería-Taberna Anima. Un pequeño grupo de amigos nos despedimos de Pablo del Barco










Buenas noches!



Al día siguiente, de madrugada, me desperté totalmente desconcertada. ¿Donde estaba? fue mi primera interrogante y ¿que día es?, en el otro extremo de una ancha cama antigua, a la derecha, un bulto del tamaño de una gran almohada, que resulto que respiraba, era mi amiga, no debimos de movernos en toda la noche porque lal cama estaba intacta, como recién hecha, y no el desastre que yo encuentro cada mañana, y a los pies de la cama una ventana que permitía ver el clarear del día. Una de las puertas daba acceso al cuarto de baño, al que acudí corriendo. ¡Guay! como si estuviera en un hotel, con toda suerte de detalles incluido el dentífrico!!!

... me asomé a la ventana.
Dispuesta a afrontar el día me asomé a la ventana. Parece mentira que estemos a menos de quince minutos andando del centro de Burgos. 


Es un paraje calmo, me lo decían en el bar de al lado. Suele venir gente a pasar un rato por aquí, el autobús pasa a menudo. Apenas pasan coches, ni motos, solo gente an-dando, turistas que visitan el Monasterio. Pablo ya estaba trabajando y a Audira se la podía oír por la casa. Juani y yo nos preparamos para visitar el Monasterio.



Visitando "mi" patrimonio

Santa María la Real de las Huelgas actualmente es patrimonio nacional y alberga a  una treintena de monjas de clausura que se ganan la vida con una lavandería industrial que tienen instalada y fabricando una cerámica preciosa. No me enteré si pagan impuestos o renta de alquiler, no encontré la oportunidad de preguntar.









Va con el móvil, que esta prohibido
El campanario está activo, suenan las campanas cada hora, pero no coinciden con el tiempo real, las monjas “van a su bola”, viven en otro tiempo, pero no molestan a nadie, ni nadie las molesta. Viven en espacios íntimos reservados de  la visita turistica.
El origen del monasterio es clásico. Un rey que, por cualquiera sabe que motivo, tenía que apartar a su hija de la corte y la metió a monja, le construyo “un reino virtual” y le regalo un inmenso territorio, desde Toledo a Castro Urdiales.  De princesa díscola paso a Abadesa poderosa, rodeada de otras princesas y cortesanas organizaron un tinglado que se sostenía con la explotación del pueblo, a base de impuestos y otros tipos de sometimiento. Su jefe en la tierra era el Papa de Roma, a miles de quilómetros, tenía el poder de los obispos, no tenía que obedecer a nadie. 

La breve reseña que Pablo nos adelantó la noche anterior, más las explicaciones de la guía, fueron suficientes para mí. Un relato suave de las parentelas reales y sus cuitas guerreras, de traiciones y alianzas matrimoniales, un paseo por salones llenos de sepulcros, obras de arte por todos los sitios, un edificio y las cristaleras, y la madera tallada. Hay mucho escrito al respecto, pero fue mejor escuchar a Pablo, dice cosas que fueron censuradas en los escritos. El monasterio es una maravilla, está muy bien cuidado y existen libros con fotografías magníficas. Es “un remanso de paz”,  y el olor a rosa inunda casi todos los rincones. Luego compramos el aceite esencial con el que lo aromatizan, todo era denso.

Entre tanto a mi se me volaba la imaginación por los recovecos de la historia, la de los amores y desamores de los curas y las monjas, las novicias, hijas del pueblo, explotadas de por vida, a veces violadas incluso. Los llantos de los fantasmas de los bebes, en fin toda una suerte de imágenes que nacen en los libros que he leído y las historias que me han contado de otros sitios parecidos. 
¡A saber de cuantas conspiraciones han sido testigos estas obras de arte!

 Los paseos por la ciudad han sido como “clases de un master”, con más valor hoy día que los que regala la Universidad del “rey emérito”, por poner un ejemplo.



Rodeadas de obras de arte por todas partes, ante las que el doctor no paraba y daba los datos y explicaciones precisas, he ido comprendiendo algunos “puntos oscuros” de nuestra propia historia, al tiempo que iluminando mi mente. Ha derribado algunos tópicos que me impedían ver claro y llenado algunos “huecos” que por carecer de la formación básica necesaria se me habían quedado vacíos. 

Burgos es una ciudad importante en la historia de España, eso se lee en los libros, y es harto conocida. Es la tierra del Mio Cid, entre otros personajes históricos,  y una de las etapas del Camino de Santiago, por lo que se pueden ver peregrinos por las calles


 Las estatuas antiguas, los escudos los edificios señoriales se mezclan con esculturas modernas, edificios “de diseño” y su oferta cultural es muy interesante. Su gente es amable. La ciudad resulta elegante y limpia.  Hablar de los manjares y los vinos que pudimos disfrutar es una obviedad, estamos en La Ribera del Duero. Los restaurantes típicos y los pinchos han sido un deleite. 

Hemos deambulado sin rumbo por la ciudad, que muestra la oferta cultural de la Semana Blanca de Burgos y observado a sus habitantes. Hay rincones que dan ganas de quedarse y sentarse a contemplar el entorno, nos prometimos volver, ya que nuestro programa principal, la presentación del libro, nos hizo regresar. 




 



 La Feria del Libro era el marco para la presentación, de la mano de Pedro Ojeda, un profesor, también  de filosofía, de la Universidad de Burgos, a quien conocimos un poco antes y tuvimos la oportunidad de compartir una tertulia improvisada en un bar, un poco antes del evento. 

Bastantes amigos de Pablo, a quienes se iba encontrando por la calle, se excusaban de no poder estar con él porque había convocada una manifestación por la sanidad pública. Al final del acto fueron apareciendo.


El acto fue muy sencillo, Pedro Ojeda hizo una semblanza breve y cargada de admiración, con-virtiendo el encuentro en un grato diálogo en el que salió a relucir que hay alguien en la Universidad de Burgos que no quiere que el Dr. Pablo del Barco la pise ni siquiera, por cosas del pasado y de la política. Espero estar presente el día que Pablo imparta una clase en la Universidad de Burgos, el profesor Ojeda se comprometió a intentarlo con todas sus fuerzas. 


Luego nos fuimos a “la cata de libros”, ¡una experiencia genial! 


Una empresa que presenta distintas cervezas artesanas a las que adjudica unas palabras que reflejan sus cualidades y con ellas los escritores invitados proponen una lectura, a la que sigue un breve debate…. las cervezas van subiendo de grado y el ambiente se hace cálido. 


Leyeron textos muy adecuados. El evento estaba dirigido por el Profesor Ojeda y no me acuerdo de los nombres de los demás, porque no tomé nota, lo que que hicimos es brindar en cada ocasión. 


 Cenamos y nos volvimos a casa, paseando y presenciando los encuentros de amigos de la infancia que recordaban “el Burgos de antes”, contentos de la vuelta de Pablo, con la luna llena en el cielo, a seguir las conversaciones y dispuestas, nuevamente, a des-cansar de tanta actividad. 



Otra cosa que teníamos clara era la visita a la Catedral, al día siguiente.  Nos la encontramos “ocupada” por una exposición que mereció la pena encontrar. Tendremos que volver otro día para disfrutar del esplendor de esta obra de arte. 









Como Burgos es una ciudad pequeña pronto nos acostumbramos a su fisonomía y a sus calles por las que estuvimos paseando y recordando anécdotas. También visitamos el mercado, una biblioteca, varias ferreterias, y la Exposición de Tapices… y un montón de edificios que vimos desde fuera que sugerían entrar en ellos. 



El "programa sorpresa" que nos tenían reservado  era la excursión el domingo, así que ajustamos nuestro tiempo y ampliamos la visita.


Orbaneja del Castillo, Lo traigo de la wikipedia:
  • Se caracteriza por su paisaje kárstico modelado por el agua. La Cueva del Agua ha motivado el interés para diversos estudiosos de la geología y ciencia afines. De ella parte un arroyo que atraviesa la población para después caer en cascada hacia el Ebro que pasa al lado
  • El pueblo actual se originó en la Edad Media. Su topónimo deja claro que había un castillo. Vivieron mozárabes venidos de Al-Ándalus. Era un pueblo con aljama, de la que queda el recuerdo en los nombres de las calles. Los Templarios levantaron el Hospital de San Albín. Los Reyes Católicos le dieron el título de villa. Este pueblo estaba incluido dentro de la diócesis de Santander, en el arciprestazgo de Cejancas, junto con TurzoBriciaCilleruelo de Bricia y otros pueblos de este entorno. 
  • En el año 1827 Sebastián Miñano y Bedoya especificó que tenía 38 vecinos, 160 habitantes y producía trigo, cebada, centeno, yeros, legumbres y toda clase de frutas. 
  • Contaba a 1 de enero de 2010 con una población de 47 habitantes, 27 hombres y 20 mujeres. La villa está considerada como Conjunto Histórico, declarado el 3 de junio de 1993 , BOCyL de 9/06/1993 y BOE de 18/08/1993.



















Y una vez visto lo visto, en lugar de retornar a Burgos, nos dirigimos hacia Aguilar de Campoo. Ibamos a seguir la propuesta de la “Noche Blanca”, visitaríamos “Las edades del hombre”, un epílogo a Mons Dei, visitando algunas iglesias románicas significativas.




A mi me encantó la idea porque, de paso, conocería la tierra de “Las Galletas María”, de las que entre mis hermanos y yo habremos consumido toneladas, pues era uno de los alimentos básicos de la posguerra. Cajas y cajas de galletas “Maria”. Lo de Aguilar de Campoo para mi era una anomalía, nadie me pudo explicar por qué había que poner dos veces la letra “o”, ni todavía lo se.
  

Cuando llegamos al sitio no había ni rastro de aquellas galletas. Ahora es una gran nave verde, intentando camuflarse en el paisaje, con un gran cartel que dice….. me da igual lo que diga, yo ya no como galletas de trigo. 










Y la vuelta un deleite. Habíamos cruzado varias provincias varias veces, pero a Juani no se le escapan las indicaciones y no tuvimos ningún percance y además, repito que conduce con suavidad y firmeza. 

Al día siguiente emprendimos la vuelta a Sevilla, no sin antes disfrutar de un excelente desayuno y despedirnos de nuestros anfitriones. 


Aun conservo fresco  el último abrazo que recibí de  Audira, tras una conversación "de mujeres", en el que sentí la templanza de la amistad. 

Juani y yo ahora somos más amigas, más cómplices. 


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